El ex candidato presidencial sostuvo que, tras años de instituciones alejadas de las necesidades de la población, una salida política exige la participación de todos los sectores democráticos y la unidad de la oposición.
“Cualquier proceso de negociación no puede ser un cálculo de alguien, o contra alguien o para excluir a alguien. En esa línea una negociación excluyendo a María Corina Machado y lo que representa estará condenada a fracasar”, escribió en sus redes sociales.
Además, señaló que el país atraviesa un momento crítico tras el doble terremoto que provocó más de 5.000 muertes. Afirmó que la reconstrucción de Venezuela pasa por una restauración institucional y que los intereses de los venezolanos deben prevalecer sobre cálculos políticos o exclusiones.
“El país en su proceso de reconstrucción también tiene que incluir la reconstrucción institucional. Las instituciones en los últimos años han estado de espaldas a los venezolanos. Su desempeño ha sido una vergüenza. En esa línea de reconstrucción cualquier esfuerzo de negociación política que tenga resultados para la gente es positivo. Para la gran mayoría de los venezolanos aplica aquello de “ver para creer”, afirmó.
El planteo de Capriles coincidió con la inminencia de un diálogo entre el chavismo y una parte de la oposición, anunciado para el próximo 1 de agosto, con el objetivo de establecer una hoja de ruta para el retorno a la democracia. Capriles remarcó que cualquier esfuerzo de negociación debe arrojar resultados concretos para la población y que la falta de unidad o la marginación de líderes reconocidos debilita la credibilidad del proceso.
“Esta tiene que ser una oportunidad para la unidad por encima de cualquier diferencia. Es la reconstrucción de Venezuela la que está en juego. Es el futuro del país el que está en juego. Son los intereses de los venezolanos los que están en juego”, aseguró.
La opositora Dinorah Figuera, quien regresó a Venezuela tras años de exilio, adelantó que convocará a todos los sectores democráticos para participar en el diálogo con el chavismo, respaldado por Estados Unidos.
La situación cobró relevancia en un contexto de emergencia nacional, con decenas de miles de heridos y fallecidos por los recientes terremotos, y con una sociedad que, según Capriles, se mantiene escéptica ante los anuncios oficiales tras años de promesas incumplidas y falta de resultados.
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